Feeds:
Entrades
Comentaris

Archive for the ‘Bibliologia’ Category

Marca d’Ibarra

(La bibliofília) El col·leccionisme és una altra cosa. Si hem arribat a dotar-nos d’una biblioteca personal és perquè voldríem tenir a mà quants més llibres millor, per si s’escau algun dia llegir-los. Però acumular-los no és l’important.

A un li fascinen els llibres. Encara que, abans que un bibliòfil en el sentit clàssic, un es considera un bibliòfag, un devorador de llibres. I, abans que un col·leccionista, un lector, un curiós en desig de comunicació permanent amb gents que han destil·lat coneixement de la seva experiència humana. Un té alguns milers de llibres, això sí, i somia en poder-los dedicar un dia el temps i l’espai que es mereixen.

Un se sent més abans un bibliòfil – en el sentit d’un amant dels llibres, un apassionat dels llibres – que pròpiament un col·leccionista. Fer col·lecció d’alguna cosa – siguin llibres, segells o el que sigui – demana la convicció que hi ha una totalitat perfectament definida d’alguna cosa els buits de la qual es poden anar completant amb tenacitat i paciència. Un col·leccionista té, com el que fa mots encreuats, una idea acabada d’alguna cosa. I voldria poder tancar l’àlbum algun dia.

Un no té aquesta obsessió per posseir res idealment preestablert. Crec que la sorpresa i el misteri desmenteixen qualsevol pretensió humana de voler quadrar la realitat com sigui. Col·leccionar té molt a veure amb recol·lecta i amb ‘encant’, però els seus motors són l’explotació i la recerca. Un bibliòfil sol ser un aventurer, un caçador de peces d’ocasió, algú que se sent feliç en companyia dels seus trofeus “.

Ésser  bibliòfil”, Oriol Pi de Cabanyes, a La Vanguardia el 10/05/2006.

http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2006/05/10/pagina-26/48436838/pdf.html?search=oriol%20pi%20de%20cabanyes

“ Refugiémonos en las librerías de viejo; compremos libros viejos. Comprémoslos por la sencilla e imperiosa razón de que no podemos comprar libros nuevos. Ya no se imprimen libros. Se publican todos los meses centenares de libros nuevos, y no se imprime ninguno. No pueden llamarse libros lo que al presente sale de las imprentas. Son objetos que se fabrican brutalmente, lo mismo que se fabrican otros artefactos y chismes de la industria. Los maravillosos adelantos del arte de imprimir – estereotipia, linotipia, etc.- han matado el bello oficio del tipógrafo. Sobre papel malo, deleznable, estampan caracteres borrosos, sucios; se encuaderna desgarbadamente después; se lanza el volumen al mercado como otra mercancía cualquiera. Lo importante es imprimir mucho y rápidamente. La misma industria de la imprenta ha acabado con el arte de imprimir. Y el desamor de los tipógrafos ha acabado de realizar la obra funesta. En Madrid no se puede imprimir hoy un libro elegantemente. Sancha e Ibarra, los grandes impresores del siglo XVII ( sic), no tienen descendientes. No se podría tampoco encuadernar bellamente un libro si no quedaran uno o dos encuadernadores amantes de su arte. No aman su arte los tipógrafos. Y se puede pasar por alto en cuanto a las reivindicaciones de los tipógrafos – más o menos

Marca de Sancha

exorbitantes o justas; no lo discutimos -; pero sean cualesquiera las reivindicaciones de los tipógrafos, lo esencial sería que el trabajo que dieran, más largo o más corto, mejor o peor retribuido, fuera realizado concienzuda, escrupulosa, fervorosamente. Lo peor que puede sucederle a un obrero cualquiera, el que escribe o el que imprime, es perder el amor a su trabajo. Luchemos ardientemente porque nuestro esfuerzo sea retribuido con justicia; esforcémonos, con perseverancia y tesón, por que el esfuerzo que realizamos sea realizado en las mejores condiciones posibles – económicas e higiénicas -; pero realicemos el trabajo que hayamos de realizar escrupulosamente, con amor, con fervor. Una vez ante la tarea, olvidémoslo todo, y sólo veamos la perfección en la obra que hemos de realizar.

No se imprimen ya libros. No hay libros nuevos. El arte de imprimir se acaba. El arte, tan sencillo, tan bello, de colocar trazos negros en una página blanca – de colocarlos armoniosamente – está en sus postrimerías. Compremos libros viejos; refugiémonos en los puestecillos de estos perseverantes, callados, modestos difundidores de la cultura.

Article: “En la feria de libros viejos”, Azorín a ABC Madrid del 11 d’octubre de 1922, p.3

Don Quixote imprès per Sancha

Anuncis

Read Full Post »

Manuscrit de les obres de Petrarca

“L’home al qual s’ha donat el nom de ‘pare de l’humanisme’ o ‘el primer home modern’, el poeta Francesco Petrarca, és també, no sense raó, anomenat el pare de la bibliofília moderna “.

 DAHL, Svend: Historia del libro, Alianza Universidad, Madrid, 1985, pp. 83.

 

“El libro se gasta, y en España se gasta más que en ningún otro país. En España – causa bochorno decirlo – , en muchos pueblos apartados, viejos, históricos, se enciende todas las mañanas el fuego con hojas de libros antiguos. Todavía no han pasado por esos caserones de las históricas y solitarias ciudades los bibliófilos. Se gastan los libros en España más que en ningún otro país.¿Por qué un librero-anticuario de París puede ofrecer al aficionado un libro del siglo XVI o XVII en forma irreprochable, sin un rasguño, sin una mancha, y es, por el contrario, raro que eso pueda hacerse en España? ¿Acaso los verdaderos libreros-anticuarios de París tienen más cuidado de los libros que los de Madrid? Puede ser; los libreros de París arreglan y componen el libro antes de entregarlo al comprador, lo limpian, lo encuadernan primorosamente, lo acicalan y después piden por él tres veces más que pediría un librero de Madrid. Es posible que se deba a este cuidado de los libreros la abundancia de volúmenes irreprochables en el comercio francés; pero también hay en ello un motivo más amplio y más hondo. La vida española, en los siglos pasados, ha sido más dura y áspera. La guerra ha absorbido todas nuestras energías. El medio español – físico y moral – es otro. El libro era peor tratado que en Francia. No hablamos de las grandes bibliotecas, sino del volumen corriente, del libro que es llevado por la casa de una parte a otra. Esos libros son los que constituyen el fondo de las librerías de viejo. Y si esos libros, generalmente, en París se hallan limpios e íntegros, en Madrid es raro hallarlos sin desgarrones, manchas y remiendos. El libro viejo es un índice de cultura. Lo es en cuanto al estado material de los volúmenes; y lo es en cuanto a la clase de libros que se encuentran en las librerías de viejo.¿Qué libros franceses, por ejemplo, se han leído más en España durante el siglo XVIII? Examinad los puestos de libros viejos; tendréis, repasándolos, una imagen de la mentalidad, del gesto, de las direcciones del público español en aquella época. ¿Que autores españoles ha preferido más el público español en la primera mitad del siglo XIX? Daos una vuelta por las librerías de viejo; veréis palpablemente cómo la literatura es especulación mental de minorías selectas, y cómo son las minorías selectas las que crean, a la larga, los valores literarios, y no las grandes masas de lectores: grandes masas que son las que leían estos millares y millares de libros anodinos, deleznables”.

Article: “En la feria de libros viejos”, Azorín a ABC Madrid del 11 d’octubre de 1922, p.3

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1922/10/11/003.html 

Cuesta Moyano ( anys 20)

 

Read Full Post »

 

A Twitter:

20 de juliol del 2019.

“ Cien años de soledad”, una de les millors novel·les de la història, diuen els que en saben. Fa 3 dies que vaig començar, ja era hora, a llegir-la, vaig per la pàgina 100, surt molta gent ( 31) i molts llocs ( 21), és un embolic, un rotllo. Decideixo seguir perquè és Cien /

años de soledad. Hi ha llibres que vas llegint i vas mirant quantes pàgines falten per acabar el capítol i de vegades, fins i tot, quantes per acabar el llibre. Per a mi això em diu que no estic a gust amb el que llegeixo, que no m’agrada massa i que vull que s’acabi aviat, però /

… segueixo, que no em passi res, aquest llibre té 495 pàgines. Espero que la cosa vagi a millor. Milions de persones així ho han vist i llegit, no sóc tan rar, o sí. De moment sé que uns dels protagonistes es diu José Arcadio Buendía, en 100 pàgines /

surt el seu nom complet 118 vegades, 118. En la coberta de darrere posa. “ El Quijote de nuestro tiempo” ( Pablo Neruda ). I, si, veig que em passarà com amb el Quixote, no em va agradar gens i el vaig trobar repetitiu i fat. Però quan l’acabi ho sabré. ( Si l’acabo)./

23 de juliol del 2019.

Llibre llegit.

Doncs he acabat el llibre i, si féssim un Índex Onomàstic, ocuparia unes 6 pàgines. José Arcadio Buendía, després de les 118 vegades que surt fins a la pàgina 100, torna a sortir 24 vegades fins a la pàgina 173, en la qual mor; i després de mort surt 23 vegades més, en total en surt unes/

165 vegades. Altres protagonistes de la novel·la també surten moltes vegades, alguns tantes com ell, són el coronel Aureliano Buendía, Melquíades, Úrsula, Iguarán, Fernanda, José Arcadio, Arcadio, Aureliano Buendía,…/

Altres potser no tantes, però quasi: Remedios, Meme-Renata, Amaranta, Pilar Ternera, José Arcadio Segundo, Aureliano Segundo, Aureliano, Petra Cotes,..
Per cert d’Aurelianos en surten uns 12, més uns 10 o 12, citats com a fills ( 17 il·legals) del coronel Aureliano Buendía /

dels que no surten els cognoms.
Entre Arcadios i Aurelianos hi ha un batibull impressionant. Hi ha moments en què quasi no saps de quin Aureliano o de quin Arcadio es parla.
Noms llargs no n’hi ha gaires, però 2 destaquen:/

Tranquilina María Miniata i Santa Sofía de la Piedad, i m’adono que el meu nom complet, sense cognom, és Francesc Xavier Tomás Mateo.
Quan anava per la pàgina 245, no sé per què, he recordat les ‘telenovel·les’ i els fulletons i he pensat que aquesta/

novel·la és, possiblement, l’inici de tots ells. 7 dies per llegir una novel·la són molts dies. Les novel·les que m’agraden, de tantes pàgines com aquesta, em duren 2 o 3 dies. Una de les millors paraules del llibre la diu “el sabio catalán” ( llibreter de vell). “Collons” (sic), a la pàgina 476./

Tot això va començar en el Twitter, però volia escriure unes quantes coses més i crec que és millor continuar aquí, potser no ho llegirà ningú o molt poca gent, però tinc ganes de fer-ho, i mentre ho faig gaudeixo.

Hi ha llibres que s’han de llegir, hi ha llibres que s’han de llegir, hi ha llibres que s’han de llegir,… Hi ha llibres que si no els has llegit no ets ningú, diuen alguns.

Hi ha uns quants llibres que ja fa anys que els hauria d’haver llegit, però entre unes coses i altres i que la cua és molt llarga, molt llarga, i els gustos i les prioritats també i etc., etc., no ha estat possible, i per desgràcia no ho serà en aquesta vida.

La setmana passada en vaig empassar el fulletó, precursor de les telenovel·les, “Cien años de soledad”, avui començaré, i que déu ( el que sigui) m’agafi confessat, “En busca del tiempo perdido” del Marcel Proust.

 

El de García Márquez és, diuen els que en saben, una de les millors novel·les de la història, aquest del Proust també, diuen.

26 juliol del 2019. A la biblioteca he trobat una edició de Plaza&Janés, en dos volums, el primer de 1967, de 1612 pàgines en paper bíblia i el segon de 1968 de 1517 pàgines, també en paper bíblia, donats pel pintor Armand Cardona Torrandell, la qual cosa m’anima una mica a llegir-lo

Començaré ara i veuré com va la cosa, a l’inici hi ha un pròleg d’en Mauricio Serrahima, des del full IX al LXVIII ( unes 49 pàgines). Ens explica quasi tota la llarga novel·la, fins i tot ens diu com acaba o quasi. I vull destacar tres frases del pròleg, la primera  a la pàgina XX: “ Queda, así, clara la manera con que la acción de la interminable novela de Proust…”; la segona a la pàgina XLIX: “ Los seres humanos de Proust son seres humanos”; i la tercera a la pàgina LXVII: “… que si la obra de Proust es triste1 y es incompleta, ello obedece a que era incompleta y triste la vida que Proust tenía de la realidad,…”. Bé, us aconsello no llegir el pròleg, és un rotllo de collons i segons com, no anima gaire a llegir el llibre ( amb més de 3000 pàgines).

Bé, estic a la biblioteca i en un recés, perquè el pròleg d’en Serrahima se’l mereix, trobo un altre llibre: “Informe de lectura. Inicis de la Llibreria Calders: llibres, llibreters, llibreries, editors, autors, lectors…”, de la Isabel Sucunza i l’Abel Cutillas, editat per Comanegra, Barcelona, 2017. Són dos llibres en un, els autors expliquen com van posar en marxa la seva llibreria. En quant el vaig agafar de la prestatgeria el vaig començar a llegir, vaig deixar el Proust perquè la Isabel em va enganxar i amb l’Abel m’ha passat igual, i avui, 29 de juliol, l’he acabat, i perquè ha anat la cosa tan ràpida?, doncs perquè normalment els llibres interessants i amens passant volant. A més a més m’ha permès conèixer el Víctor ( per telèfon i ‘twitter’) i saber alguna cosa més de la llibreria, com per exemple que els diumenges obren fins a les 19.30, la principal raó crec que és perquè tenen molt a la vora el Mercat de Sant Antoni i suposo que alguns dels que van al Mercat de Llibres Vells aprofiten el viatge, sobretot si són de fora, i s’acosten a la Calders. Li vaig preguntar si tenien catàleg a la xarxa, em va dir que alguna cosa estaven fent i que més endavant hi hauria alguna cosa. Vaig fer un ‘tuit’ explicant una mica això que he escrit.

Mercat de Sant Antoni

El llibre m’ha semblat molt amè i molt interessant, i, no sóc ningú, però el recomano. Només una cosa no m’ha agradat, i és que l’Abel utilitza una paraula per la coberta dels llibres, ‘portada’, que està en el diccionari, però li tinc mania si s’utilitza per parlar de les cobertes.

I ara he de recuperar el temps no perdut i començo amb el Marcel, ja us ho diré.

29 de juliol. Llegeixo fins a la pàgina 44: aguantant.

30 de juliol, a les 12.53 continuo i a les 13.02 arribo al final del capítol I. Ara començaré el capítol II, normalment els llibres que no he acabat els he deixat a la pàgina 50 (+-)( Ulysses, Senyor dels Anells, 2666, etc.). Amb aquest faré un esforç i, de moment, llegiré fins a la pàgina 100, en té més de 3000 o sigui que no serà res. Bé, segueixo. 13.07

A les 13.45, a la pàgina 64 ho deixo, vaig a preparar-me el dinar. Des de les 13.07 fins a les 13.45: 38 minuts, però entremig he anat a veure la bústia perquè la cartera ha trucat, cap carta, ni de bancs.

A les 17.00 continuo fins les 17.57 i fins la pàgina 76, m’estic adormint. Ja seguiré. Però la cosa no pinta gaire bé. A les 18.08 decideixo seguir i a les 19.00 ho deixo, però a les 19.03 llegeixo fins a la pàgina 94 i són les 19.36 quan paro de llegir, he passat de la pàgina 100, he arribat a la 106, de 3219, a poc a poc.

31 de juliol. 15.38. En tot el dia no he tingut ganes d’agafar el llibre, ara continuaré llegint, però a les 16.50, sembla que no és una bona hora per llegir, m’agafa son. A la pàgina 132 ho deixo. També he llegit 2 pàgines, les 963-964, on comença “ El mundo de los Guermantes”, per veure per on anirà la cosa i no em diu res. No tinc ganes de continuar amb aquest llibre, demà aniré a la muntanya un parell de dies, potser m’animaré.

1 d’agost: no he llegit res del Proust ni he tingut ganes de fer-ho. He anat cap a l’interior, 3 hores amb el cotxe. A la tarda tampoc. He tingut un parell de moments de dubte, però no.

2 d’agost ( divendres): de moment res de res. A la tarda crec que tampoc perquè tornaré a casa i no sé a quina hora arribaré.

3 d’agost:-.
4 d’agost:-.
5 d’agost: tot el dia a la platja amb el llibre al costat, ni tocar-lo. Sense ganes de llegir.

Quan un llibre t’agrada, gaudeixes, imagines, penses,… et fa passar, com a mínim, una bona estona. Si el tens al costat i no tens gens de ganes de saber com continua, què passa ( si és que passa alguna cosa), és que el llibre no val ( per a mi) la pena seguir llegint-lo; per molt famós i amb molt bones crítiques des de fa anys, de tota la vida, de gent que en sap d’aquestes coses. El llibre és, diuen els que en saben, una gran obra de la literatura universal, sí, pot ser, però a mi no m’agrada, no em fa sentir res, no em sap greu parar de llegir per fer una altra cosa, no em passa com amb altres llibres que desitjo acabar com més aviat millor el que estigui fent per poder continuar llegint.

El “En busca del tiempo perdido” que estic llegint no m’agrada gens, no em diu res, no em fa imaginar ni sentir res, llegeixo esperant que passi alguna cosa, esperant llegir el que sigui que em faci continuar, però no hi ha manera, em sembla ( a mi) un rotllo de collons.

O sigui que no llegeixo més, procuraré llegir un altre llibre que no em faci perdre el temps com aquest.

Ja m’ha passat amb alguns llibres molt famosos, molts bons ( diuen), immillorables, obres impressionants i úniques. Amb altres llibres no tant famosos i amb llibres gens famosos he gaudit molt, i que duri¡

A la pàgina 132 ho he deixat i potser en pàgines posteriors, la 300, la 600, la 1000, la 2000, la 3000, la cosa és diferent, s’anima, es fa més agradable i potser trobaria el que li han trobat els entesos, però hi ha molts llibres per llegir i com deia, ja he perdut prou temps amb aquest “gran” llibre, “En busca del tiempo perdido”.

Potser d’aquí uns anys ho torni a provar, però és difícil. Demà tornaré els dos toms a la biblioteca.

Abans de posar-ho en el vlok he llegit unes quantes crítiques, quasi totes bones, alguns han tardat anys a llegir l’obra completa, altres no tant, molts han llegit parts de l’obra, però quasi tothom ( dels que he llegit) diu que s’ha de prendre amb calma i que llegir-la costa molt, però que al final val la pena, és possible; un exemple, a Casa del Libro diuen: “Novela autobiográfica, basada en la idea bergsoniana de la persistencia del pasado en el fondo de la memoria subconsciente”.

Com deia, potser en una altra vida valdrà la pena, però en aquesta la cua és molt llarga i de llibres bons (  que segur que m’agradaran), sortosament, segur que n’hi ha uns quants.

1.- La paraula “triste” i derivades surt unes 17 vegades en 132 pàgines.

 

Read Full Post »

 

          “Els potentats romans interessats en la literatura mantenien esclaus per copiar els llibres que desitjaven posseir, però que això passés perquè fos més barat que comprar-los en la llibreria és només una dubtosa conjectura. Ni hi ha dubte, però, que les còpies autènticament valuoses i els rotllos de sumptuosa decoració van aconseguir preus molt alts, i especialment quan es tractava de manuscrits originals d’autors de fama, que es trobaven disputats pels col·leccionistes romans.

El nombre de col·leccionistes privats romans va anar progressivament en augment durant els últims anys de la República i en els de l’Imperi, i a poc a poc es va estendre la voga de la bibliofília; de manera que era de rigor que la casa d’un romà distingit posseís una important biblioteca, preferentment en una magnífica instal·lació, per augmentar el prestigi del propietari “.

 DAHL, Svend: Historia del libro; Alianza Universidad, Madrid, 1985, pp. 38.

 

 

“ Un librero de viejo, en París, de los que tienen su puestecillo junto al Sena, acaba de publicar sus impresiones de mercader en un volumen: Le journal d’un bouquiniste, por Charles Dodeman (Tancrede, editor). El público que compra libros viejos, en París y en Madrid, es el mismo. Los vendedores son los mismos. Los mismos tipos raros y extravagantes se ven  – entre esta fauna de compradores – en Madrid y en París. Las mismas manías, artimañas, preferencias y supercherías se pueden estudiar en la capital de España y en la de Francia. El librero francés cuenta cien anécdotas interesantes y traza siluetas curiosas de aficionados al libro viejo. Anatole France, Briand – el presidente que ahora no puede detenerse en los puestecillos, pero que pasa a pie, con un sombrero blando, con las manos en los bolsillos, con dirección a la Academia de Ciencias Morales -: France, Briand, los marqueses de Castellane, muchos otros parroquianos de los tenderetes, merecen respeto, elogios, al autor del Diario de un librero de viejo. Y las causas que expone Dodeman de la crisis del libro viejo en Francia, vemos que son iguales a las causas de la crisis en España. ¿Hay menos libros viejos ahora que hace veinte, treinta, cuarenta años? No; acaso haya más. Lo que sucede es que ahora – dice el librero parisiense – hay ‘cincuenta veces más compradores que antes’. Más compradores y más libreros. La cultura aumenta en España; se lee cada vez más; se propaga cada vez más la afición al libro viejo. Y aparte de esta causa poderosa de la disminución – aparente – del libro viejo, hay que tener en cuenta otras muchas. No olvidemos que el libro es un objeto. ‘Los libros se gastan’, nos decía en cierta ocasión el gran librero-anticuario D. Pedro Vindel.

Article: “En la feria de libros viejos”, Azorín a ABC Madrid del 11 d’octubre de 1922, p.3.

 

Read Full Post »

“Hi ha un proverbi llatí molt precís que diu així: ‘habent sua fata libelli’ (Els llibres tenen el seu sinó). El sinó dels llibres és de vegades més estrany que el dels homes.

Moltes coses més podríem referir sobre la sort dels llibres: dels que van ser pastura de les flames en l’incendi de la biblioteca d’Alexandria, dels que es van perdre per sempre en els convents, d’aquells les pàgines dels quals es van retorçar perint en les fogueres i en les revolucions, i, finalment, dels que van desaparèixer com els soldats en les guerres.

La sort dels llibres ha anat de vegades unida a la dels homes i encara a la de pobles sencers. Els llibres no s’han limitat a explicar-nos històries entretingudes o instructives. Van prendre part en guerres i en revolucions. Van influir en el destronament dels reis, van promoure revoltes. Van lluitar uns al costat dels vencedors, altres amb els vençuts, i moltes vegades es podia distingir a primera vista a quina de les dues parts enemigues pertanyien.

En una biblioteca universitària he vist llibres francesos publicats abans de la gran revolució de 1789. Hi havia un preciós tom amb tancaments valuosos i precioses estampes. Era un llibre monàrquic, ostentós com els cortesans a qui va pertànyer. D’altres, en canvi, eren tan reduïts de mida, que fàcilment es podien lliscar en una butxaca o amagar a la mà, pertanyien als revolucionaris, i la seva grandària s’adaptava a la seva finalitat: s’havien de ocultar per passar fàcilment les fronteres i sostreure a la vista dels vigilants. El format d’un llibre no depèn, doncs, de la casualitat. Com la vida dels llibres és inseparable, en realitat de la dels homes, s’acomoden en el seu exterior a les necessitats d’aquests. ”

Cap. “El sino de los libros”,de  M. Ilin, del llibre ”Negro sobre blanco”, Aguilar, Madrid, 1948.

 

“ Como todos los años, y a lo largo del Botánico, se está celebrando la feria de los libros. Merecen aplauso esos modestos obreros de la cultura; merecen aliento los buenos y abnegados libreros de viejo. ¿ Quién pretende encontrar en los puestecillos de libros viejos, los de Madrid o los de París, maravillas de tipografía y literatura del siglo XV o del XVI?   No; en la feria de los libros viejos, a lo largo del Botánico, o junto al Sena, no se encuentran peregrinas rarezas bibliográficas, pero sí libros curiosos, interesantes. Y sobre todo – y éste es el atractivo de los puestos de libros viejos – , libros inesperados. No teníamos ni la más remota noticia de un determinado volumen; no pasaba por nuestra imaginación la posibilidad de leer tal otro libro. Y he aquí que, de pronto, se nos aparece.             Nuestra curiosidad intelectual está ya despierta con el hallazgo; no se trata de un volumen raro; pero este volumen no podríamos encontrarlo en las librerías, ni tal vez se halla en las bibliotecas. Ante nosotros, por su lectura, se abre una pequeña perspectiva histórica o literaria que antes no teníamos; nuestros conocimientos sobre determinada materia quedan, con la lectura de este volumen, completados”.

Article:” En la feria de libros”, Azorín, ABC Madrid  del dia 11 d’octubre de 1922, p. 3.

Aquest article i els 3 següents em semblen interessants pel tema, però no savia jo que aquest senyor escrigués articles tan malament, em sembla una pena tot ell; és repetitiu a més no poder.
(1)A la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Madrid cada any editen un llibre, l’any 2018 es va fer una edició facsímil del original editat l’any 1922, amb coberta il·lustrada per Bartolozzi.

Imatge a https://abcfoto.abc.es/fotografias/lugares/madrid-1922-feria-del-libro-27086.html

 

Read Full Post »

“L’exercici de la professió de llibreter és al mateix temps una feina i una vocació. L’atracció que el llibre exerceix és moltes vegades invencible fins per a aquells que semblen ser els menys preparats, pel mitjà en què es desenvolupen, per convertir-se en llibreters.

I aquesta vocació permet suportar tots els riscos que comporta aquesta professió, algunes vegades molt ingrata. Llavors, és un sacerdoci? ¡quasi¡

Què és un llibreter en el veritable sentit de la paraula, és a dir, un ‘llibreter qualificat’?

No hauria de la paraula llibreter dir per si mateixa el que ha de significar? Certament, però en els nostres dies les paraules han anat perdent el seu sentit primari o almenys el seu sentit ha disminuït. Per tant, cal distingir i precisar per allunyar qualsevol confusió: hi ha més seudollibreters que veritables llibreters i, en canvi, a tots se’ls denomina llibreters “.

Je suis libraire” de Raymond Picquot, Editions du Conquistador, Paris, 1955.

 

χφ          χφ          χφ          χφ          χφ          χφ          χφ

 

 

“  Muchos apocalípticos pregonan la ‘muerte del libro’ a manos del audiovisual, los ordenadores, las nuevas tecnologías… ¿ qué dice un romántico del papel impreso ante esos fúnebres anuncios?.

– El libro no morirá jamás. Además de ser el soporte de la civilización, el olor de la tinta de unas páginas recién impresas enerva. Y tener un ejemplar entre las manos y acariciarlo produce la misma voluptuosidad que acariciar a una mujer”.

Article-entrevista: “Inocencio Ruiz Lasala, ‘equilibrero’”, per Vanessa Quintanar a Noticias Bibliográficas, nº 79, 2001, pp. 10-11.

 

Read Full Post »

 

“ Existeixen encara llibreters a França? Un dels nostres degans, gran llibreter, ens deia fa alguns anys: ‘No seran vostès més de deu’. Lluny de nosaltres idea tan severa. No obstant això, hem de confessar que cada dia es redueix més el nombre dels que practiquen amb competència i entusiasme aquesta professió difícil i complicada. No es veurà reduïda de centenes a algunes desenes? És possible si no es limita la invasió dels incompetents que posa en risc d’enfonsament a la llibreria francesa.

Aconsellar és el paper delicat, l’ingrat paper a què està condemnat el llibreter. Però per a això ha de conèixer els llibres que proposa. Li caldrà buscar una informació de les fonts principals que hem indicat amb anterioritat. Però la millor informació serà la pràctica constant de l’examen dels volums que contingui la seva llibreria.

Per què tants seudollibreters no saben ni aconsellar ni informar la seva clientela? Perquè des de fa trenta anys han ingressat a la nostra professió massa compradors de saldos de llibreria i sobretot instal·ladors de botigues sense prèvia preparació professional; perquè molts han descuidat, en excés, la seva cultura personal.

Posar els llibres en prestatgeries i posar el rètol de ‘Llibreria’ a la façana d’una botiga no pot ser suficient per merèixer el títol que només un llarg aprenentatge pot conferir “.

Je suis libraire” de Raymond Picquot, Editoins du Conquistador, Paris, 1955.

 

χφ          χφ          χφ          χφ          χφ          χφ          χφ

 

Biblioteca Zubálburu

 

“Bibliótafo, palabra que procede del griego ‘Biblion’ libro y ‘Taphe’ sepultura, es el sepulturero de los libros. El bibliótafo no compra libros, pues si los comprase para que nadie los viese, sino solamente él sería, como antes he dicho, un bibliómano. El bibliótafo es el heredero del bibliófilo, que guarda la biblioteca de éste sin que jamás la vea nadie, y esto lo hace no por amor al libro: unas veces por cariño y respeto al bibliófilo que tanto se distinguió por su erudición; otras por el abolengo o tradición de la casa; otras porque no entendiendo nada de libros y estando en una buena situación económica prefiere guardarlos a venderlos sin saber lo que valen y así esta biblioteca es como si fuese sepultada, y el que lo guarda es un bibliótafo; este caso es muy corriente, y citaré el de una biblioteca de las mejores de España que está en estas circunstancias, la del Sr. Zabálburu.

Siendo exclusivamente el objeto de esta conferencia los bibliófilos y sus bibliotecas, y aunque estos han existido en todas las épocas, yo sólo citaré una pequeña parte de los que lo han sido desde la introducción de la imprenta hasta nuestros días, por ser ésta la que verdaderamente ha dado lugar que desde el siglo XIX se generalice la palabra bibliófilo y la que ha despertado desde su descubrimiento más principalmente el afán del coleccionista del libro.

Los bibliófilos han sido numerosísimos desde el siglo XV hasta hoy, y sería imposible citarlos ni aun en su mayoría en una conferencia como tampoco hacer una biografía de los mismos, … “.

Fco. Vindel: Los Bibliófilos y sus Bibliotecas ,reedició no venal editada per LIBRIShttps://www.libris.es/sobre-la-asociacion  ) per a la IV Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo, Madrid, 1994. Original: conferència a Madrid el 1934, pp. 14-15.

 

Read Full Post »

Older Posts »